
Al terminar este día quiero tomar unos minutos para hablar contigo mi Dios. Gracias por todas tus bendiciones.
Al repasar mi día desde el momento en que abrí los ojos hasta ahora, sé que estuviste obrando en mi vida. Aunque tuve momentos en los que sentí perder el control y el rumbo, tú estuviste guiando mi caminar y tomaste el control.
En este momento hay algunas cosas en mi mente que me perturban y me inquietan, te las entrego Señor , tómalas en tus manos y encárgate de ellas, ayúdame con estas cargas.
Gracias Señor por esos bellos momentos que pase hoy, por mi vida, por mi respirar, por las personas con las que compartí. Gracias por esos momentos en que he estado a solas y he sabido que tú has estado conmigo.
Señor te ofrezco todos mis trabajos y esfuerzos del día.
Dios, yo confío en ti, ayúdame a mantenerme siempre cerca de ti. Cuídame esta noche, dame tu paz para calmar mis inquietudes y tener un sueño reparador.
Salmo 91
Tú que habitas al amparo del Altísimo
y resides a la sombra del Omnipotente,
dile al Señor: «Mi amparo, mi refugio,
mi Dios, en quien yo pongo mi confianza».
Él te librará del lazo del cazador
y del azote de la desgracia;
te cubrirá con sus plumas
y hallarás bajo sus alas un refugio.
No temerás los miedos de la noche
ni la flecha disparada de día,
ni la peste que avanza en las tinieblas,
ni la plaga que azota a pleno sol.
Aunque caigan mil hombres a tu lado
y diez mil, a tu derecha,
tú estarás fuera de peligro:
Su lealtad será tu escudo y armadura.
Basta que mires con tus ojos
y verás cómo se le paga al impío.
Pero tú dices: «Mi amparo es el Señor»,
tú has hecho del Altísimo tu asilo.
La desgracia no te alcanzará
ni la plaga se acercará a tu tienda:
Pues a los ángeles les ha ordenado
que te escolten en todos tus caminos.
En sus manos te habrán de sostener
para que no tropiece tu pie en alguna piedra;
andarás sobre víboras y leones
y pisarás cachorros y dragones.
«Pues a mí se acogió, lo libraré,
lo protegeré, pues mi Nombre conoció.
Si me invoca, yo le responderé,
y en la angustia estaré junto a él,
lo salvaré, le rendiré honores.
Alargará sus días como lo desea
Y haré que pueda ver mi salvación».
Palabra del señor.
Te alabamos Señor.
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No temerás los miedos de la noche
Salmos 91, 5:6
ni la flecha disparada de día,
ni la peste que avanza en las tinieblas,
ni la plaga que azota a pleno sol.

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