Actividades y Reflexión para Pentecostés

Semana 2- ¿Cómo adquirir los dones del Espíritu Santo?

¿Cómo se prepararon los apóstoles a la venida del Espíritu Santo? ¡Orando! “Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos” (Hch l, 14). La oración de los apóstoles reunidos en el Cenáculo con María es la primera gran invocación del Espíritu Santo, es la inauguración de ese «Ven, Espíritu Santo» que seguirá resonando en la Iglesia por todos los siglos. Mientras la Iglesia estaba en oración, “De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, quedaron todos llenos del Espíritu Santo” (Hch 2, 2-4). Es impresionante la insistencia con la que, en los Hechos de los Apóstoles, la venida del Espíritu Santo se pone en relación con la oración. Sin olvidar el papel determinante del bautismo (cf Hch 2, 38), pero se insiste más sobre el de la oración. Saulo «estaba orando» cuando el Señor le envió a Ananías para que recuperase la vista y se llenase de Espíritu Santo (cf Hch 9, 9.11). Cuando los apóstoles supieron que la Samaria había escuchado la Palabra, mandaron a Pedro y a Juan; «estos bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo» (At 8, 15). — Cardenal Raniero Cantalamessa

Semana 2: Retiro de Adultos

Conforme a la gracia que Dios nos ha dado, todos tenemos aptitudes diferentes. El que tiene el don de la profecía, que lo ejerza según la medida de la fe.
El que tiene el don del ministerio, que sirva. El que tiene el don de enseñar, que enseñe.
El que tiene el don de exhortación, que exhorte. El que comparte sus bienes, que dé con sencillez. El que preside la comunidad, que lo haga con solicitud. El que practica misericordia, que lo haga con alegría.

Romanos 12,6-8

Estas actividades pueden realizarse del 2 al 9 de mayo del 2026.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Ven, Espíritu Creador, visita las almas de tus fíeles y llena de la divina gracia los corazones, que Tú mismo creaste. Tú eres nuestro Consolador, don de Dios Altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción. Tú derramas sobre nosotros los siete dones; Tú, el dedo de la mano de Dios; Tú, el prometido del Padre; Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra. Enciende con tu luz nuestros sentidos; infunde tu amor en nuestros corazones; y, con tu perpetuo auxilio, fortalece nuestra débil carne, aleja de nosotros al enemigo, danos pronto la paz, sé Tú mismo nuestro guía, y puestos bajo tu dirección, evitaremos todo lo nocivo. Por Ti conozcamos al Padre, y también al Hijo; y que, en Ti, Espíritu de entrambos, creamos en todo tiempo; Gloria a Dios Padre, y al Hijo que resucitó, y al Espíritu Consolador, por los siglos infinitos. Amén.

Revisa los propósitos que buscas alcanzar con ayuda de Dios en este retiro definidos en el día 1 y pídele al Espíritu que te de los dones y gracias para poder cumplirlos. Participaremos de la misa el domingo 3 de mayo y de ser posible algún otro día entre semana.

1 corintios 12, 4 – 27

Hay diferentes dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo. Hay diversidad de obras, pero es el mismo Dios quien obra todo en todos. La manifestación del Espíritu que a cada uno se le da es para provecho común. A uno se le da, por el Espíritu, palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; a otro, el don de la fe, por el Espíritu; a otro, el don de hacer curaciones, por el único Espíritu; a otro, poder de hacer milagros; a otro, profecía; a otro, reconocimiento de lo que viene del bueno o del mal espíritu; a otro, hablar en lenguas; a otro, interpretar lo que se dijo en lenguas. Y todo esto es obra del mismo y único Espíritu, que da a cada uno como quiere. Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, todas forman un solo cuerpo. Así también Cristo. Hemos sido bautizados en el único Espíritu para que formáramos un solo cuerpo, ya fuéramos judíos o griegos, esclavos o libres. Y todos hemos bebido del único Espíritu. Un solo miembro no basta para formar un cuerpo, sino que hacen falta muchos. Supongan que diga el pie: «No soy mano, y por lo tanto yo no soy del cuerpo.» No por eso deja de ser parte del cuerpo. O también que la oreja diga: «Ya que no soy ojo, no soy del cuerpo.» Tampoco por eso deja de ser parte del cuerpo. Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿cómo podríamos oír? Y si todo el cuerpo fuera oído, ¿cómo podríamos oler? Dios ha dispuesto los diversos miembros colocando cada uno en el cuerpo como ha querido. Si todos fueran el mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero hay muchos miembros, y un solo cuerpo. El ojo no puede decir a la mano: «No te necesito». Ni tampoco la cabeza decir a los pies: «No los necesito». Aún más, las partes del cuerpo que parecen ser más débiles son las más necesarias, y a las que son menos honorables las tratamos con mayor respeto; cubrimos con más cuidado las que son menos presentables, mientras que otras, más nobles, no lo necesitan. Dios, al organizar el cuerpo, tuvo más atenciones por lo que era último, para que no se dividiera el cuerpo; todas sus partes han de tener la misma preocupación unas por otras. Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro recibe honores, todos se alegran con él. Ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno en su lugar es parte de él.

Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor

Condiciones necesarias para obtener los dones y las gracias del Espíritu Santo

LA ORACIÓN: Jesús dijo: “El Padre Celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan”. (S. Lucas 15, 13). Al orar, debes considerar lo siguiente: Emplea un lenguaje en tu oración que demuestre amor y respeto por nuestro padre celestial. Expresa siempre en tus oraciones gratitud por las bendiciones que recibes diariamente, a Dios le agrada que sus hijos reconozcan sus obras. Ora siempre pidiendo la guía y la ayuda del Espíritu Santo. Y sigue valientemente la guía que recibes de Él. Ora con amor por las personas, nombrándolas a cada una, incluye a tu familia, personas que te rodean, en tu barrio, lugar de trabajo, estudio, en tu parroquia, etc. Debes tener una fe inquebrantable y tener por seguro que Dios contestará tus oraciones, a su manera y en su tiempo. En las oraciones nocturnas, habla al Señor de lo que realizaste durante el día y cuéntale de tus planes para el día siguiente. Y finalmente presta atención a la guía del Espíritu Santo.

LECTURA DE LA SANTA BIBLIA: Muchísimas veces el Espíritu Santo habla al alma por medio de la Santa Biblia. Esta ha sido el medio que ha usado por siglos y siglos. Es casi imposible leer una página de la Santa Biblia con fe y atención, y no recibir en el alma un importante mensaje del Espíritu Divino. Por eso que el rato más benéfico del día, después del que se dedica a la oración, es el que dedicamos con paz y humildad a leer una página del Libro Sagrado. Dejar un día sin leer algo de la Santa Biblia es dejar pasar esas 24 horas sin sintonizar lo que el Espíritu Santo nos quiere comunicar.

EVITAR EL PECADO Y TRATAR DE VIVIR EN GRACIA DE DIOS: San Pablo decía: “No contristéis al Espíritu Santo. ¿No sabéis que sóis templos del Espíritu Santo?  ¿Váis a profanar con el pecado el Templo del Gran Dios? Cada vez que cometemos un pecado mortal echamos el Espíritu Divino de nuestra alma. ¿Y Cómo pretendemos que él obre maravillas en nosotros si le negamos hospedaje en nuestra alma? Por eso el más grande enemigo de los dones del Espíritu Santo es el pecado mortal aceptado y no odiado. Hay pecados inesperados, por sorpresa, por momentos de especial debilidad pero que luego se lloran, se odian, se confiesan, y se hace el propósito serio de no cometerlos más. Estos no impiden por largo tiempo la intervención del Espíritu Santo Pero esos pecados aceptados tranquilamente, que el alma no quiere expulsar, que no se odian, y cuya ocasión de cometerlos no se evita, esos sí ponen un obstáculo casi irremediable para que el Santo Espíritu de Dios pueda llegar al alma y santificarla.

APRENDER A RECONOCER LAS INSPIRACIONES DEL ESPIRITU SANTO: El Espíritu Santo nunca atraerá nuestra atención por medio de gritos, ni de ruidos escandalosos. Por el contrario, nos susurra; nos acaricia tan tiernamente que, si nos encontramos demasiado inmersos en nuestras preocupaciones, quizás no lo percibamos. “Las impresiones del Espíritu Santo es todo aquello que ilumina, que construye, que es bueno, afirmativo y que nos guíe a pensamientos mejores, a mejores palabras y a mejores acciones, eso es del Espíritu de Dios”. Todo lo que incita a hacer lo bueno, es de Dios y si hacen lo correcto se está viviendo con rectitud y por lo tanto el corazón reconocerá lo que el Espíritu le dice.

Tomado de Devocionario Católico. 

Haz una oración de agradecimiento a Dios o designen a alguien de la familia para que haga esta oración. Después cada uno pensará en las peticiones que quiera hacer, las compartirá en voz alta o las escribirá en un papel que pondrá en el altar. La familia orará y pedirá a Dios que les permita ser más conscientes de las inspiraciones y guía de su Santo Espíritu.

A cada petición respondemos R/ Danos, Señor tu Espíritu: 


Preguntas para reflexión

Espíritu Santo, memoria de Dios, reaviva en nosotros el recuerdo del don recibido. Líbranos de la parálisis del egoísmo y enciende en nosotros el deseo de servir, de hacer el bien. Porque peor que esta crisis, es solamente el drama de desaprovecharla, encerrándonos en nosotros mismos”. “Ven, Espíritu Santo, Tú que eres armonía, haznos constructores de unidad; Tú que siempre te das, concédenos la valentía de salir de nosotros mismos, de amarnos y ayudarnos, para llegar a ser una sola familia. Amén.
Padrenuestro, Dios te salve y Gloria

Ahora veamos el siguiente video:

                                                                                                         

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Gracias por compartirnos tu reflexión de Adviento.

Gracias por ser parte de este retiro espiritual.

Hemos terminado las actividades de esta semana. Nos vemos la próxima semana.

Dios te bendiga

PERMÍTENOS ORAR POR TUS PLEGARIAS

¿Te gustaría que oremos por ti o por alguien más ?

El grupo de intercesión de Conversando con Dios orará por tu intención. Clamando a Dios para que su voluntad obre en tu vida y en la de quienes estén en tu intención. Recuerda lo que nos dice Jesús: «Donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» Mateo 18,20

Semana 2: Retiro Familias con Niños

Estas actividades pueden realizarse del 2 al 9 de mayo del 2026.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Ven, Espíritu Creador, visita las almas de tus fíeles y llena de la divina gracia los corazones, que Tú mismo creaste. Tú eres nuestro Consolador, don de Dios Altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción. Tú derramas sobre nosotros los siete dones; Tú, el dedo de la mano de Dios; Tú, el prometido del Padre; Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra. Enciende con tu luz nuestros sentidos; infunde tu amor en nuestros corazones; y, con tu perpetuo auxilio, fortalece nuestra débil carne, aleja de nosotros al enemigo, danos pronto la paz, sé Tú mismo nuestro guía, y puestos bajo tu dirección, evitaremos todo lo nocivo. Por Ti conozcamos al Padre, y también al Hijo; y que, en Ti, Espíritu de entrambos, creamos en todo tiempo; Gloria a Dios Padre, y al Hijo que resucitó, y al Espíritu Consolador, por los siglos infinitos. Amén.

Participaremos de la misa el domingo 3 de mayo y de ser posible algún otro día entre semana.

1 corintios 12, 4 – 27

Dios nos hizo a todos diferentes, y eso es algo muy bueno. A cada persona le da dones especiales, como ayudar, enseñar, cuidar o animar a otros. Aunque todos somos distintos, formamos una gran familia, como si fuéramos un solo cuerpo.

En un cuerpo, cada parte es importante: las manos, los ojos, los pies… todos tienen una función. Así también, cada uno de nosotros tiene un lugar especial y necesario. Nadie es más importante que otro, y todos nos necesitamos.

Cuando alguien está triste, todos podemos ayudarlo. Cuando alguien está feliz, todos podemos alegrarnos con él.

Dios nos ama a todos, nos da talentos diferentes, y quiere que trabajemos juntos con amor, como un solo equipo.

Dios te hizo único y especial. Tal vez eres bueno ayudando, compartiendo, escuchando o haciendo sonreír a otros. Esos son regalos que Dios puso en tu corazón.

A veces podemos pensar que lo que hacemos no es importante, pero no es verdad. Así como en el cuerpo cada parte es necesaria, tú también eres muy importante. Sin ti, algo faltaría.

Dios quiere que uses tus dones para hacer el bien y ayudar a los demás. No se trata de ser mejor que otros, sino de trabajar juntos, como un gran equipo lleno de amor.

Hoy puedes preguntarte:
¿Qué puedo hacer con lo que Dios me dio para ayudar a alguien?

Recuerda: todos somos diferentes, pero juntos hacemos algo hermoso para Dios.

ACTIVIDAD 1: Niños menores de 7 años

“Invito al Espíritu Santo”

Actividad:
Enseña a los niños una oración corta:
“Espíritu Santo, ven a mi corazón y ayúdame a hacer el bien”.

Pueden repetirla con gestos (manos en el corazón).

👉 Mensaje: Recibimos los dones cuando abrimos el corazón a Dios.

ACTIVIDAD 2: Niños mayores de 7 años

Materiales: tarjetas con los dones (sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad, temor de Dios)
Divide a los niños en grupos y entrégales un don.

👉 Deben:

  • explicar con sus palabras qué significa
  • hacer un ejemplo en la vida real
  • representarlo (mímica o dibujo)

Mensaje: los dones se viven, no solo se conocen.


Pregunta para reflexionar en familia

Danos, Señor tu Espíritu: 

  • Para que el Espíritu Santo mueva nuestros corazones para obrar en favor de los más necesitados de nuestra sociedad.
  • Que tu Espíritu habite en las familias de todos los que realizamos este retiro.
  • Por quienes viven en este momento sufrimiento y el dolor, para que el Espíritu de Dios, colme sus corazones y les haga descubrir el sentido de su dolor

Cada noche antes de dormir realiza una oración y agradece a Dios por todas las cosas buenas que pasaron durante el día en tu vida, pídele por las necesidades de tus padres, las de otras personas y las tuyas y solicita que te guie en tus acciones para ser un buen cristiano e hijo de Dios.

Espíritu Santo, memoria de Dios, reaviva en nosotros el recuerdo del don recibido. Líbranos de la parálisis del egoísmo y enciende en nosotros el deseo de servir, de hacer el bien. Porque peor que esta crisis, es solamente el drama de desaprovecharla, encerrándonos en nosotros mismos”. “Ven, Espíritu Santo, Tú que eres armonía, haznos constructores de unidad; Tú que siempre te das, concédenos la valentía de salir de nosotros mismos, de amarnos y ayudarnos, para llegar a ser una sola familia. Amén

Padrenuestro, Dios te salve y Gloria

Hemos terminado las actividades de esta semana. Nos vemos la próxima semana.

Dios los bendiga.

PERMÍTENOS ORAR POR TUS PLEGARIAS

¿Te gustaría que oremos por ti o por alguien más ?

El grupo de intercesión de Conversando con Dios orará por tu intención. Clamando a Dios para que su voluntad obre en tu vida y en la de quienes estén en tu intención. Recuerda lo que nos dice Jesús: «Donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» Mateo 18,20

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