Jesús es la palabra de Dios encarnada, es el regalo más grande de amor que Dios nos pudo dar. Dios Padre nos envió a su hijo para conocerle, verle y ser redimidos. Amemos las palabras que Jesús nos compartió, porque Él es la voz de nuestro Dios. Estudiemos sus enseñanzas y procuremos llevarlas a nuestra vida diaria. Si queremos que el mundo sea diferente, empecemos por llenarnos nosotros del Espíritu de Dios para que nuestro obrar sea el mismo que Jesús tuvo cuando estuvo en la tierra.

